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viernes, 21 de noviembre de 2008

TV y obesidad infantil


Según un reciente estudio de The Journal of Law and Economics existe una relación entre la creciente obesidad infantil en los Estados Unidos y la propaganda televisiva de comida chatarra. Aquí la nota de The New York Times que da cuenta de este estudio:
Banning fast food advertisements from children’s television programs would reduce the number of overweight children in the U.S. by 18 percent and decrease the number of overweight teens by 14 percent, economists have estimated in a new study.
The researchers used several statistical models to link obesity rates to the amount of time spent viewing fast food advertising, finding that viewing more fast food commercials on television raises the risk of obesity in children. The study appears in this month’s issue of The Journal of Law and Economics.
“There is not a lot of evidence that overweight kids are more likely to watch TV than other kids,” said Michael Grossman, professor of economics at the City University of New York. “We’re arguing the causality is how many messages are aired -- seeing more of these messages is leading people to put on weight.” The study’s co-authors are Shin-Yi Chou, an economist at Lehigh College, and Inas Rashad, an economist at Georgia State University.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Sobre los spots y las imágenes

Como hemos comentado en múltiples clases, hoy en día la política no se puede entender sin las imágenes mediáticas. Para bien y para mal son un ingrediente ineludible de la estrategias político-electorales. En este contexto, un excelente sitio donde pueden encontrar todos los spots de las campañas presidenciales de Estados Unidos desde 1952 es The Living Room Candidate, el cual es uno de los proyectos del excelente Museum of the Moving Image. Asimismo, Errol Morris en su blog Zoom hace un recuento histórico de la evolución de los spots políticos estadounidenses, diseccionado el tipo de fibras sensibles a las que se han dirigido a lo largo del tiempo. Finalmente, también de Errol Morris, encuentro un interesante proyecto de entrevistas a aquellos votantes ni enteramente republicanos ni decididamente demócratas que votaron por Barack Obama: People in the Middle for Obama.

martes, 21 de octubre de 2008

El costo electoral mediático en USA

Descubro el sitio de Campaing Media Analysis Group que se encarga de compilar y analizar, entre otros, los datos relacionados con el gasto de campaña de McCain y Obama en publicidad mediática. Aquí uno de los últimos balances:

With the general election off and running presidential candidates, parties, and issue groups continue to air ads in August and September. Since August 1st the candidates have spent a combined total of $63,714,671airing ads (as of 9/15/08). Candidates have spent $10,185,127 in Pennsylvania alone on ads that aired 16,287 times since August 1st (as of 9/15/08). In August, the total amount spent by candidates, parties, and issue groups on presidential ads was $51,300,875. A combined total of 41 new ads were aired by issue groups, parties, and candidates in August—a huge increase from the 18 ads released in July. Candidates John McCain and Barack Obama, both having selected Vice President running mates, released a combined total of 34 new ads in August, a tremendous increase from the combined candidate total of 8 ads that aired in July. However, in September the numbers of ads being released rise each day, a combined total of 27 new presidential ads have been aired thus far by interest groups, parties, and presidential candidates, and $23,267,823 has been spent thus far on all presidential ads in September (as of 9/16/08). Barack Obama and John McCain have released a combined total of 24 new ads so far in September.

También el periódico The New York Times tiene un sitio especial donde contabiliza el gasto mediático electoral y presenta un excelente mapa para ubicar los estados y ciudades donde los candidatos han inyectado más recursos para spots.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Más sobre propaganda

El día de ayer en el periódico Reforma, se publicaron dos artículos bastante buenos sobre propaganda y opinión. Uno de Juan Pardinas y el otro de Gabriel Zaid. Pardinas analiza la estrategia propagandística del gobierno federal frente al narcotráfico:
Esta propaganda oficial en medios electrónicos es una patología singular del gobierno mexicano. No conozco ninguna otra democracia en el mundo donde la autoridad tenga su propia pauta comercial. En Estados Unidos, la Casa Blanca o el Pentágono no anuncian sus victorias contra el terrorismo junto a la propaganda de un champú anticaspa. El gobierno de Estados Unidos también trata de ganar la guerra en el frente mediático, pero con un arma distinta: la información. Por medio de conferencias de prensa cotidianas, datos sólidos y algunas verdades a medias, Washington intenta construir su propia narrativa sobre los conflictos bélicos en el Medio Oriente.
El gobierno mexicano confunde la propaganda con la rendición de cuentas. En la guerra contra el narco hay muchos cadáveres y muy poca información. ¿Quiénes son los más de 3 mil ejecutados del 2008? ¿Cómo están relacionados entre sí? Muchas veces ni siquiera se proporcionan los nombres de los fallecidos. Sin información es imposible determinar los avances o retrocesos en la lucha contra el crimen organizado. En las guerras tradicionales, el éxito militar se medía por el avance y el control territorial de los ejércitos. En Iraq, las fuerzas armadas gringas miden sus resultados en función del incremento o disminución de los ataques terroristas. En México no tenemos una métrica clara para determinar la diferencia entre la victoria y el fracaso. El gobierno sostiene que el incremento en la violencia es una consecuencia de la eficacia de su estrategia. Puede ser que el presidente Calderón y su gabinete de seguridad tengan razón, pero en la situación actual del país esa explicación parece absurda. Sólo los verdugos y las agencias funerarias miden su éxito con base en el número de muertos.
Gabriel Zaid, por su parte, aborda el tema de la reciente prohibición constitucional a particulares de comprar publicidad mediática durante los procesos electorales. Este tema, por cierto, será resuelto por la Suprema Corte en esta semana. Valdría que siguieran los principales argumentos que ofrezcan los ministros para apuntalar su decisión. Dice Zaid:
Paradójicamente, en vez de combatir ese derroche, algunos empresarios abogan por aumentarlo con su propio dinero. Alegan que prohibir el gasto privado en propaganda electoral restringe la libertad de expresión. No ven el problema de abrir la puerta a los narcos y otros millonarios del crimen, que gastan en propaganda para que lleguen al poder los candidatos que protejan sus negocios.
Pero, además, confunden opinión y propaganda. La esencia de la propaganda es la repetición. Opinar en una reunión, en un escrito, en una entrevista, en un debate, no es producir un comercial que se cuelgue en todos los postes y se repita mañana, tarde y noche en todas las estaciones de radio y televisión. Una cosa es opinar libremente, con la amplitud necesaria para expresar un punto de vista, y otra bombardear con mensajes breves y repetitivos. Una simple opinión puede tener la fuerza de un argumento convincente, pero no la fuerza de la repetición que entroniza unas cuantas palabras. Una opinión repetida mil veces no es una simple opinión.
La libertad de bombardeo (incluso comercial) debe estar reglamentada, sobre todo en las calles y en la televisión. No debe confundirse con la libertad de expresión. En la confrontación de ideas y de personas en un debate, gana el que convence. En el bombardeo, gana la repetición. La confrontación degenera en guerra de presupuestos, y abre la puerta al dinero del crimen.