La National Portrait Gallery abre una excelente exposición de la fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz, cuya reputación proviene de sus excelentes retratos de personajes famosos -tal es el caso de la ya clásica fotografía de Demi Moore desnuda y embarazada. Esta exposición, sin embargo, se trata de una collage compuesto de estampas de sus familiares, amigos e hijos. Vale visitar este pequeño portafolio de retratos. La silueta en esta fotografía es de la mujer quien fuera su pareja durante varios años: Susan Sontag.
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jueves, 16 de octubre de 2008
Leibovitz
La National Portrait Gallery abre una excelente exposición de la fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz, cuya reputación proviene de sus excelentes retratos de personajes famosos -tal es el caso de la ya clásica fotografía de Demi Moore desnuda y embarazada. Esta exposición, sin embargo, se trata de una collage compuesto de estampas de sus familiares, amigos e hijos. Vale visitar este pequeño portafolio de retratos. La silueta en esta fotografía es de la mujer quien fuera su pareja durante varios años: Susan Sontag. miércoles, 15 de octubre de 2008
Algo sobre las estampas del narcotráfico
Se ha insertado en la rutina informativa un ingrediente inevitable: los saldos de estupefacientes. Hoy, quien abra un periódico o vea un noticiero no puede escapar de su dosis de mutilados, degollados, cuerpos apilados. La sangre que escurre de las diversas batallas que giran alrededor del tráfico de sustancias ilícitas colorea las pantallas y planas de nuestros medios informativos. El problema simplemente adquirió tal dimensión, que es imposible que escape del ojo de los medios de comunicación.
Mas este mismo protagonismo iconográfico de la guerra contra (y del) narcotráfico en los medios del país, exige una reflexión profunda respecto la utilidad social de tales estampas. Es cierto que el desfile de éstas son en buena medida un reflejo del reto que actualmente enfrenta el Estado mexicano: recuperar su función medular como organización estatal, el monopolio de la fuerza pública. Sin embargo, la misma complejidad y lejana solución del acertijo plantea una serie de preguntas ineludibles: ¿Cuál es la utilidad informativa de este tipo de imágenes? ¿Es necesaria su inclusión para efectivamente cubrir la realidad de tráfico de estupefacientes? ¿Estos álbumes fotográficos encapsulan cada uno de los matices y facetas del problema? ¿Cuál es la fuerza simbólica que los medios buscan proyectar a la sociedad con estos retratos? Veamos.
Las fotografías que han circulado hasta ahora sobre el tráfico de enervantes pueden ciertamente cumplir con una relevante función social: develarle a la sociedad la magnitud de la dificultad. Esbozarle el panorama con que está lidiando el Estado; las consecuencias extremas de un fenómeno social que hace de la violencia un elemento consustancial. En este contexto, la utilidad de las imágenes consiste en presentar la realidad sin eufemismos: la guerra del narcotráfico destripa, desgarra, decapita, desmembra… Estos retratos buscan sacudir y concientizar al espectador. Pero, ¿por cuánto tiempo? Sabemos, con Susan Sontag, que uno de los riesgos de la reiteración de este tipo de estampas es que la conmoción no es perenne, tiene caducidad. La avalancha cuantitativa de asesinatos, junto con sus correspondientes fotografías, se traduce en una amenaza no menor: diluir lo que identifica a la gente como individuos e, inclusive, como seres humanos. Las muertes como meras imágenes. Y contempladas entre comerciales de shampoo.
Otro problema de retratar en tales términos el fenómeno del tráfico de enervantes alude al proceso mismo de capturar imágenes: fotografiar es enmarcar y enmarcar es excluir. Esto significa que las fotografías, por definición, son un recurso que compactan la realidad y omiten elementos que la dibujan con nitidez. ¿Acaso el fiel retrato de la guerra contra el narcotráfico se reduce a trozos de carne? ¿Dónde están las estampas de los empresarios que lavan dinero, de los financieros que diseñan sofisticados esquemas para mover dinero ilícito alrededor del mundo, de los funcionarios públicos partícipes del negocio, de los agricultores de las drogas, de la descomposición social que sufre la sociedad? Fotografiar el narcotráfico efectivamente implica encapsular sus charcos de sangre, pero ésta es apenas una de las imágenes que componen el complejo collage que representa.
Sobra subrayar que las respuestas a estas y otras interrogantes no son sencillas ni inequívocas, se trata de temas que no se pueden zanjar de manera definitiva, pero cuya discusión tampoco se debe soslayar. Y, por ello, aguijonear el debate es ya un buen inicio.
Imágenes del crimen organizado
Saúl López Noriega
Revista Vértigo
Octubre 2008
Revista Vértigo
Octubre 2008
Etiquetas:
Fotografía,
Imágenes,
Miradas y mordiscos
martes, 7 de octubre de 2008
World Press Photo 2008
Llega al museo Franz Meyer la exposición de fotografía World Press Photo 2008; alrededor de este evento el museo ofrecerá una serie de conferencias y mesas de debate sobre las fotografías. Aquí una de las fotos seleccionadas. domingo, 5 de octubre de 2008
Ensalada de notas
Encuentro en el periódico inglés The Guardian varias notas relacionadas con temas que hemos abordado en clases. El podcast Politics and the media, sobre las estrategias mediáticas de los políticos en UK y en US. El ensayo The art of influence and persuasion, respecto los recursos de la clase política para modificar la conducta de sus gobernados. La nota que con un sugestivo título: The camera never lies. But photographers can and do y en el marco de la manipulación de imágenes, aborda el debate de sí, precisamente, la fotografía de Robert Capa El soldado caído fue truqueda o no. Por último, el análisis de Simon Schama de la última exposición del famoso fotógrafo Richard Avendon: Players and contenders, un conjunto de retratos de los hombres de poder de los Estados Unidos. El soldado caído, de Robert Capa
En alguna de las clases, comentamos la reflexión de Susan Sontag respecto la potencia simbólica de las fotografías: "son como citas". Contrario a una retahíla de argumentos, las imágenes se graban en nuestras cabezas de manera contundente. Y de ahí su enorme poder de seducción. Encuentro en el periódico El País un excelente reportaje sobre la fotografía más famosa de Robert Capa (confundador de la legendaria agencia Magnum): El soldado caído. El 5 de septiembre de 1936, un mes y medio después de que comenzara la Guerra Civil, un miliciano anarquista de 25 años, algo bravucón, murió en un cerrillo cordobés de un balazo disparado por un francotirador marroquí. A muy pocos metros, metido en una trinchera, un fotógrafo húngaro de 23 años que nació con un dedo meñique de más, simpático, mujeriego y valiente, disparaba su cámara en el mismo segundo, apuntando al mismo soldado. El miliciano, Federico Borrell, murió en el aire; el fotógrafo, Robert Capa, se escondió en la trinchera sin saber que acababa de hacer la foto más famosa de la Guerra Civil y se volvió a levantar poco después para, jugándose el pellejo, retratar a otro anarquista que también moriría en el mismo sitio un minuto después.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
Espada entrevista a Sontag
Encuentro la entrevista (que les había prometido) de Arcadi Espada a Susan Sontag, a propósito de la presentación en Madrid de uno de los últimos libros de la escritora neoyorquina: Ante el dolor de los demás. En el cual aborda, entre otros temas, la relación entre las fotografías de guerra y la concientización de la sociedad de los males que implica ésta. El libro, tanto en su edición en inglés como en español, no pudo tener una mejor portada: uno de los grabados de la serie Desastres de la guerra, de Francisco de Goya. Aquí un fragmento de la entrevista:AE: Usted suele hablar bien del periodismo. Más allá de sus simulacros, ¿cree que el periodismo nos ha hecho más solidarios al extender el dolor de los demás?SS: Todo en el siglo veinte ha sido un arma de doble filo. También el periodismo. Es verdad que nos ha permitido saber de los otros, de sus tragedias y de sus necesidades. Pero también ha contribuido a una globalización cultural y moral que en buena parte está asentada sobre premisas falsas. El periodismo ha llenado nuestra vida de imágenes falsas. Es verdad: tenemos una idea de lo que pasa en el mundo como nunca nadie la tuvo antes. Pero a veces esa idea es demasiado nominal. Y se mezcla con la propaganda. Ya ve usted que voy de un extremo a otro. De un filo a otro. Aunque quizá lo peor de esta propaganda diseminada por el periodismo sea este mensaje: "Esto es lo que hay en el mundo, ahora ya lo conoces, pero poco puedes hacer para cambiarlo". Esta impotencia. Este aviso de que el conocimiento de las cosas no se transforma en una energía para cambiarlas. La posibilidad, incluso, de que tanto y tan variado conocimiento llegue a aturdirnos y a reforzar la impresión de que el cambio es más complejo de lo que es en realidad. Porque luego es cierto que observadas las cosas de cerca, una a una, no parecen tan complejas.AE: Sí, la saturación, el agobio mediático.SS: Y la posibilidad de que los horrores puedan acabar convirtiéndose en un espectáculo. Yo defiendo el periodismo. Soy una gran defensora del periodismo. Viví en Sarajevo al lado de los periodistas. Comprobé cómo trabajan. Puedo decir que la mayoría de ellos son gente honrada. Y, sobre todo, no son gente endurecida, como quiere el tópico, sino que tratan de contribuir con su trabajo a la mejora de las condiciones de vida generales. Cuando la gente habla de la corrupción del periodismo hay que mirar en muchas direcciones. También en la dirección de los propietarios de los periódicos. O sea que, en este sentido, Baudrillard y demás podrían tener su parte de razón, cuando sugieren que debido a esta corrupción el común de los hombres se vería en dificultades crecientes para distinguir entre las imágenes y la realidad. Pero esa visión siempre sugiere un menosprecio de lo real, y del que sufre lo real, falso: aun hipnotizada, drogada, la gente no pierde el sentido de lo real.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Fotografía y manipulación
Gracias a Andrea Santos encuentro un portafolio de fotografías que muestran como fácilmente se puede engañar al ojo humano. Aquí el resto de las estampas.miércoles, 10 de septiembre de 2008
miércoles, 13 de agosto de 2008
Sobre la manipulación fotográfica
Errol Morris, director del excelente documental Standard Operating Procedure, inserta en su blog una interesante entrevista a dos expertos en manipulación de estampas fotográficas, a propósito de la imagen de misiles iraníes que resultó falsa. A lo largo de la entrevista se abordan temas como las posibilidades tecnológicas para trucar imágenes, la perenne tentación de los poderosos de modificar la realidad a através de estampas alteradas, así como nuestra terca ingenuidad para creer lo que las imágenes nos dicen. Aquí un mordisco a la entrevista: Hany Farid, a Dartmouth professor and an expert on digital photography, has published a number of journal articles and a recent Scientific American article on digital photographic fraud. He seemed to be a good person to start with. If a photograph has been tampered with, he’s the person to analyze how the tampering has been done. I wanted to discuss with him the issue of the Iranian photograph starting with the issue of why we trust photographs in the first place.
HANY FARID: The short answer is: I don’t know. The longer answer is: if you look at the neurological level, what’s happening in our brain, roughly 30 to 50 percent of our brain is doing visual processing. It’s just processing the visual imagery that comes in, and if you think about it in terms of bandwidth, there is a remarkable amount of information entering into our eyes and being processed by the brain. Now, the brain samples like a video camera, but 30 frames a second, high resolution, massive amounts of information. Vision is a pretty unique sense for the brain. It’s incredibly powerful and is very valuable from an evolutionary point of view. So it’s not surprising that it has an emotional effect on us. The Vietnam War, the war abroad and the war at home, has been reduced to a few iconic images — the Napalm girl, the girl at Kent State. What seems to emerge from major events and eras are one or two images that effectively embody the emotion and rage, the happiness and anger. The whole thing somehow is enfolded in there. The brain is just very good at processing visual imageries and bringing in memories associated with images.
martes, 12 de agosto de 2008
Homenaje a Cartier-Bresson
Me entero del homenaje al excelente fotógrafo Henri Cartier-Bresson con motivo del centenario de su natalicio. Cartier-Bresson, junto con Robert Capa, fundó la legendaria agencia de fotografía Magnum y se le considera como el ojo del siglo XX. Aquí una de mis fotografías favoritas: ¿hay una mejor estampa que encapsule la envidia que provoca la belleza y la juventud?lunes, 8 de octubre de 2007
A filmmaker uncovers the hidden truths of photos

Gracias a Jesús Silva-Herzog Márquez encuentro el interesante blog de Errol Morris, el cual tiene como propósito develar los misterios y secretos que guardan las fotografías. Aquí está la dirección del blog y también de su página Web.
martes, 25 de septiembre de 2007
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